Te miraba embelesada
en mis tardes de verano,
lucías tu blanco traje,
que el cielo te había dado.
Egoísta para verte,
vanidoso por lo hermoso
orgulloso por tu estampa,
y por atención, celoso.
No cejaba en mi empeño
de estar ahí contigo,
en un silencio entre nubes
y hablarte de mi cariño.
Fue en una tarde de febrero
en que mis pies se posaron
cerca de tu blanca corona
de nieves eternas blindado.
No sentí miedo ni frío
cuando al fin cumplí mi sueño,
el orgulloso ahí estaba
contento de que fuera a verlo.
Eres un rey consagrado,
por Osorno sublimado,
belleza natural de Chile,
paisaje del Sur, nombrado.
Las nubes te cuidan mucho
celosas y a cada rato,
cambian el manto pomposo
ocultando tus encantos.
Se rindió a tus pies el valle
la selva verde que teje,
alfombra en honor a su rey
que se imponen en el paisaje.
La luna llena refleja
tu belleza en El Llanquihue,
con música en Frutillar
y en su selva los copihues.
Isel Bolaños
15.04.09
No hay comentarios:
Publicar un comentario