LETRAS DEL CORAZON

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Rancagua, VI Región de El Libertador Bernardo O'Higgins, Chile
Escritora y Poetisa, Rancagüina, amante de los animales y la naturaleza.

Escritorio de Isel Bolaños

Escritorio de Isel Bolaños
Lanzamiento de Lucero y Cielo, siempre tengo cerca la figura de un gato, esta vez es uno egipcio, mis violetas y la pluma que identifica al Escritor

PARTE DE MI...


... soy el resultado de un largo y retorcido camino…pero ahora en esta etapa en que me encuentro, no cambiaría nada, soy lo que he vivido, el resultado de un sistema establecido y modificado a su antojo por quienes ni conocí, ya que soy un fruto que creció en un árbol distinto al que me engendró.

Un niño solo y restringido no tiene más alternativa que ser observador, y eso me ayudó a crear mis propios personajes, que me han acompañado hasta ahora y ellos viven en mis cuentos y novelas. Los animales, fueron también mis amigos en la infancia y me acompañan hasta hoy.

Tengo dos hijas, dos nietos y la compañía de Turquesa y Kira, mis mascotas.

LADY TURQUESA

LADY TURQUESA
Guardiana de lujo, ella es la mayor de mis mascotas muy celosa de su territorio

KIRA VON TRAPP

KIRA VON TRAPP
Le encantan las bolsas, ella es la menor de mis mascotas...se me perdió una semana, pero logré encontrarla. Muy absorvente y exigente de mi cariño.

Aniversario 43 en Curanipe 2010



Nuestro aniversario 43 era el viernes de la última semana de febrero, y un apurado Andrés, me comenta que ha hecho esfuerzos por alcanzar a trasladarnos hoy hasta Curanipe, para disfrutar de su congrio margarita, donde La Blanca Reyes. Y así finalizar nuestro verano.
Al fin, ya instalados en una pequeña, pero acogedora cabaña, comenzamos a caminar en dirección al restaurant...
- ¡Me tinca que no alcanzaremos a cenar!, lo más trágico es que tengo hambre y ¡eso si que es terrible...! tendré que esperar hasta mañana. –
- ¡Pero si es fin de semana!, todo está funcionando, si no es allí será en otro lugar.-
- ¡Pero es que en ninguna otra parte, preparan el pescado como a mí me gusta!-
El comedor estaba casi lleno, los garzones con sus bandejas iban y venían, de pronto un sonriente René nos sale al encuentro, él es quién siempre nos atiende y sabe el punto en que Andrés come su carne y pescados, hasta el tipo de vino que paladea.
La noche es agradable, pedimos un aperitivo para brindar por nuestro aniversario... y en esos momentos recuerdo los remedios de Andrés para estos casos, en que olvida su dieta y nos servirían para estabilizarlo, en caso de que su presión se alterara. Se quedaron en la repisa del dormitorio y todo, por el apuro con que él me sacó de la casa.
-No se preocupe mijita, no pasa nah...tanto que le pone, y nunca pasa nada de nada.- Eso nunca se sabe, pensaba preocupada...
Tomada de la mano de un satisfecho, contento y cansado Andrés, regresamos lentamente por la vereda de la costanera; observando el oscuro y ruidoso oleaje de un mar, que siempre he amado, que me atrae y deleita.
Nuestra cabaña es la única silenciosa, en las otras se escuchan las canciones de Arjona, que esta noche está en Viña del Mar, pasan vehículos con música para todo el balneario, siempre me he preguntado, ¿cómo pueden conducir con tanta bulla? ¿no será peligroso? Bueno, aquí no es tanto, pero en otros lugares seguro que si.
Mientras disfruto de Arjona sentada en el sillón, Andrés se ha tirado encima de la cama y sus ronquidos me sacan de mi embeleso musical. Le saco los zapatos, la polera para que pueda descansar mejor...él se acomoda, pero no despierta...no lo hará, pues el alcohol ingerido le dará un sueño más profundo aún.
Cuando me resigno a tenderme buscando el espacio más cómodo en la cama...diviso en el reloj que son las 02:30 am.
¿Cómo se me pudo pasar la hora, sin sentir cansancio? Me dormí...de pronto un balanceo, un remezón, una batidora gigante comienza a jugar con la cabaña, gritos, oscuridad, llamados y desesperación, mi intento por encontrar las manos de Andrés, mis gritos, lo sacan de su aletargado sueño... y de un salto, comenzamos a intentar salir de la bamboleada cabaña y ya nos es imposible sostenernos de pié. En la oscuridad y la fuerza del temblor...nos guían los gritos de las gentes...diviso luces de vehículos, Andrés me lleva fuertemente tomada de mi brazo rumbo al mar...le grito que debemos ir hacia el otro lado, me cuesta convencerlo. Y ya sentimos bajo nuestros pies, que la tierra comienza a calmarse...me siento desvalida, los gritos son tantos y por todas partes...Andrés lucha por mantenerse en pié...me dice:
- No hay caso, no se puede descansar en ninguna parte, tanto trabajar, para venir a vivir esta porquería...-
Y comienza de nuevo la tierra a temblar...no sé si son minutos, horas, pero sigue y sigue y cada vez más fuerte...de pronto escucho:
-¡Maremoto! ¡Maremoto! ¡Vamos hacia los cerros! Hay que ir hacia los cerros.
Las voces de alerta, comienzan a sentirse en todas partes, hay quienes se ríen, no creen. En la oscuridad, tomados de la mano, intentando caminar, estrellándonos con muchas cosas, sorteamos bultos, personas, hasta vehículos estacionados, palos, en fin, de un cuanto había en ese caos...y los gritos de la gente cada vez más lastimeros, imposible es serenarse ante la angustia colectiva, miedo, indefensión...la única fuerza me llegaba de la mano de Andrés, que me guiaba por entre los obstáculos; intentando subir el cerro y con la tembladera no lográbamos avanzar...sentía mis pies heridos, torturados por las piedras, y pisotones que él me daba cuando se resbalaba por subir el cerro. Nos aferramos a un árbol de tronco muy áspero y en un intento de observar hacia atrás, vemos la luna que está cubriéndose por una neblina espesa, ploma de muy feo aspecto.
-¡El agua...el aguaaaa! fue lo que alcancé a escuchar y grabar en mi mente, ya que todo lo demás se bloqueó en mi...el instinto me llevaba a sacar fuerzas, pues deseaba salvarme y estar junto a mi esposo ya libres de toda la tragedia.
Su mano como un garfio inclemente me sostenía, me llevaba casi pisando en el aire...de pronto, me veo caminando junto a él, nada me decía, solo avanzaba, buscando un mejor lugar, en un momento desesperado en que la fuerza del sismo nos hizo caer...ya no logramos ponernos de pié, en realidad, Andrés no lo pudo hacer. Me arrastré como pude hasta llegar con mi cara junto a la de él...le di muchos besos en su rostro.
- Te estás aprovechando, me dijo lentamente...¡eres una fresca!.-
- Si, muy buena idea me estás dando.-
Los gritos me desesperaban, a veces alguien tropezaba con nosotros, nos pisaban, su mano no me soltaba y yo tampoco pensaba hacerlo...
-Mamá, mamaaaaa, gritaba un niñito, por favor mamáaaaa...
me tapaba los oídos, no quería escuchar, no quería saber, qué ganas de salir de allí imaginando que solo era nuestra la tragedia.
Me senté y apoyada en Andrés me atreví a mirar hacia el mar, pero nada vi, un ruido ensordecedor se había apoderado de todo Curanipe, a ratos silencio, ruidos de material que se arrastra, un olor a salado se impregnó en mi nariz...llantos, súplicas, rezos indescriptibles...todo, de todo y silencio de vida, silencio de espanto, de dolor...
No sé cuánto tiempo ha pasado, mis piernas ateridas, tirito entera, es como si volviera de un sueño y me ha despertado el no sentir la presión de la mano de Andrés en la mía...como en cámara lenta, con mi otra mano me atrevo a tocarlo, y no logro entender...mi amor, mi marido, el padre de mis hijos, se durmió ahí, en un minuto ignorado y yo a su lado no logré darme cuenta ¿Y cómo? ¿cómo hacerlo? Su mano en realidad ya está menos que tibia...y así han pasado las horas, cuando alguien, unos jóvenes me ayudan a ponerme de pié...me abrazan y me piden que les acompañe donde está el resto de los sobrevivientes.

Isel Bolaños
16.03.2010

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