
El trago de la amargura,
es el único que se queda
en el alma,
aunque jamás,
vuelvas a probarlo.
Pues una vez que invade
tus sentidos,
se apodera de ti,
y te roba lo mejor
que has construido.
¡Te lo dice, quién una vez
se emborrachó!
Isel Bolaños
29.10.09