Hoy me acordé de ti, porque soñé contigo, estabas más delgado, joven y vital,
tus manos tibias, tomaron como siempre las mías, ahogando el frío, cómo devolviéndome la vida. Esa vida que hoy, tu no tienes...
Las manos inolvidables de mi abuelo, que siempre fueron el refugio de mis temores, me aferraba a ellas, grandes, muy grandes, blancas, de gruesos dedos de punta cuadrada, uñas fuertes, que muchas veces hirieron con sus bordes haciéndolos sangrar. Era muy niña aún, cuando le escuché decir, ante el dolor que laceraba sus manos, “Hablaré con la mejor meica, que conozco...” y tiempo después un 30 de agosto, fue a Pelequén, a pagar su promesa a la Santa que le mejoró sus dedos. Ahí entendí que era también un hombre de fe. Y a esas manos aferrada transcurrió toda mi infancia...
Tengo grabado en mi ser su rostro de susto, de temor al grito de mi madre, porque ante la imprudencia de mis 3 años, me atravesé en el paso de la puerta y la camioneta verde que el manejaba en su trabajo. Mi Tata era chofer de la empresa minera de mi ciudad. Pero después de ese grito de mamá y el tirón que me diera para salvarme del peligro, también estuvieron como siempre, sus manos, dándome valor, y aliviando mi pena por la reprimenda que mi madre me diera.
Abuelo, hace tantos años que no estamos juntos, hace tanto tiempo que no escucho tu voz, esa voz autoritaria que me hacía temblar, cuando me sabía culpable y descubierta en mis travesuras. Te extraño, te recuerdo, pero más que eso: Te amo...nunca me di cuenta de cuanto te admiraba, o será que al ir creciendo no dimensionamos el valor de esa presencia.
Sabes, un gracioso recuerdo que tengo es a mis 15 años, ya me gustaba
fumar y obviamente, tu no lo permitías, pues nunca lo hiciste. Nos llevaste junto con la abuela y mi amiga; a la Laguna de La Rubiana, cerca de Rancagua. Era una tarde de sábado, te detuviste cerca del agua a tomar tecito que mi abuela llevaba para la ocasión. Con mi amiga nos alejamos de ustedes caminando y tratando de escondidas encender un cigarrillo. Estábamos ya cerca del cerro al lado de unos hornos de carbón, al parecer eran de ladrillos, y encendimos nuestro cigarrillos, imaginando que no nos verías desde esa distancia, ocupadas y contentas de que no nos tuvieras al alcance de tu mirada, nos dedicamos a conversar de nuestros amores. De pronto, algo helado se aferró a mi pierna entre tobillo y rodilla, fuertemente aprisionándome, al bajar la mirada, descubrí que había una culebra enrollada, la había pisado con mi otro pié. El grito desgarrador de mi garganta,
te hizo acercarte rápidamente y sonriendo me dijiste: “ ha, es solo una culebra...¡mátala quemándola con tu cigarro!
07.11.00
LETRAS DEL CORAZON
- Isel Bolaños
- Rancagua, VI Región de El Libertador Bernardo O'Higgins, Chile
- Escritora y Poetisa, Rancagüina, amante de los animales y la naturaleza.
Escritorio de Isel Bolaños
Lanzamiento de Lucero y Cielo, siempre tengo cerca la figura de un gato, esta vez es uno egipcio, mis violetas y la pluma que identifica al Escritor
PARTE DE MI...
... soy el resultado de un largo y retorcido camino…pero ahora en esta etapa en que me encuentro, no cambiaría nada, soy lo que he vivido, el resultado de un sistema establecido y modificado a su antojo por quienes ni conocí, ya que soy un fruto que creció en un árbol distinto al que me engendró.
Un niño solo y restringido no tiene más alternativa que ser observador, y eso me ayudó a crear mis propios personajes, que me han acompañado hasta ahora y ellos viven en mis cuentos y novelas. Los animales, fueron también mis amigos en la infancia y me acompañan hasta hoy.
Tengo dos hijas, dos nietos y la compañía de Turquesa y Kira, mis mascotas.
LADY TURQUESA
Guardiana de lujo, ella es la mayor de mis mascotas muy celosa de su territorio
KIRA VON TRAPP
Le encantan las bolsas, ella es la menor de mis mascotas...se me perdió una semana, pero logré encontrarla. Muy absorvente y exigente de mi cariño.