LETRAS DEL CORAZON

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Rancagua, VI Región de El Libertador Bernardo O'Higgins, Chile
Escritora y Poetisa, Rancagüina, amante de los animales y la naturaleza.

Escritorio de Isel Bolaños

Escritorio de Isel Bolaños
Lanzamiento de Lucero y Cielo, siempre tengo cerca la figura de un gato, esta vez es uno egipcio, mis violetas y la pluma que identifica al Escritor

PARTE DE MI...


... soy el resultado de un largo y retorcido camino…pero ahora en esta etapa en que me encuentro, no cambiaría nada, soy lo que he vivido, el resultado de un sistema establecido y modificado a su antojo por quienes ni conocí, ya que soy un fruto que creció en un árbol distinto al que me engendró.

Un niño solo y restringido no tiene más alternativa que ser observador, y eso me ayudó a crear mis propios personajes, que me han acompañado hasta ahora y ellos viven en mis cuentos y novelas. Los animales, fueron también mis amigos en la infancia y me acompañan hasta hoy.

Tengo dos hijas, dos nietos y la compañía de Turquesa y Kira, mis mascotas.

LADY TURQUESA

LADY TURQUESA
Guardiana de lujo, ella es la mayor de mis mascotas muy celosa de su territorio

KIRA VON TRAPP

KIRA VON TRAPP
Le encantan las bolsas, ella es la menor de mis mascotas...se me perdió una semana, pero logré encontrarla. Muy absorvente y exigente de mi cariño.

LA VIUDA DE JOEL GUAJARDO

Marina Mardones vivía feliz con su retoño de seis meses y su adorado esposo Joel Eliezer Guajardo, el niño tenía el nombre de su padre.
En ese hogar, reinaba la alegría, tranquilidad por el buen pasar económico y bienestar social de la familia.
Ella la mayor de 10 hermanos que aprendieron desde pequeños a trabajar en las labores típicas del hogar, como ayudar a cocinar, cuidar los hermanos más chicos y lavar, planchar, hacer aseo. etc.
La familia siempre trabajó para el diario vivir, su padre era ensacador del molino Koke de donde eran inquilinos y debían pagar la obligación de ocupar una casa, con el trabajo a los dueños del molino, una familia alemana. Junto a su madre y hermanas menores, se dedicaron a lavar la ropa a los Oficiales del Regimiento quienes en un carretón con caballos cada semana llevaban y traían las bolsas con las prendas.
Cuando Marina, estuvo en edad de trabajar en el molino, lo hizo en el criadero de aves y estuvo allí por 3 años, hasta que se casó con Joel quién era dependiente de una casa comercial en el centro de Rancagua. En los años 30 pocas mujeres trabajaban fuera del hogar y Marina ésta vez, no sería la excepción. Se dedicó a su hogar, pudiendo deleitar a su amado con ricas recetas de cocina, además de adornar prolijamente la casa, con las labores que realizaba al crochet y bordados que también había logrado aprender en la casa patronal de los alemanes. Y así pasó el tiempo hasta que llegó Joel Eliezer II para la alegría de sus padres.
La vida de Marina era plena, pero esta tranquilidad estuvo presente hasta que una tarde de sábado cuando su esposo se encontraba haciendo un trabajo especial de fin de semana. Una vez al mes rutinariamente, con el ánimo de incrementar el presupuesto familiar, se desempeñaba como garzón en un restaurante de la capital y su familia quedaba todo el fin de semana sola. Esta vez, Marina recibió de visita a doña Zulema, antigua amiga de su madre, quién se veía muy preocupada y nerviosa por conversar con ella:
- Marina hay algo muy importante que debes saber, pero debes comprobarlo tú misma, yo te puedo acompañar… -
- ¿Pero de qué se trata doña Zulema? ¿Adónde debo ir? –
- Pues verás, es delicado, y debemos estar allá a las seis de la tarde a más tardar…-
- En realidad no entiendo, si no fuese usted tan amiga de mi madre, no le haría caso, pero ya que me ha despertado la curiosidad iré. ¿Me podría adelantar algo…? -
- La verdad, prefiero que vayamos y con el niño, es importante que lo lleves. -
_ ¡Pero si no pensaba dejarlo aquí! Solito jamás. -
- Pensé que irías a dejárselo a Lourdes… -
- No podría dejarlo allí, sin decirle a mamá para donde voy.-
-¡Pensándolo mejor…podría invitar a mamá! ¿Cree usted que sería bueno? –
-¡Yo lo había pensado! Pero tú sabes. -
-¡Es que yo no sé de qué me está hablando, usted juega al misterio y noto que es algo importante, mejor dicho como peligroso para mí. -
- ¡Tienes razón! Quizás debí hablar antes con Lourdes y venir con ella a buscarte. –
- Bueno, apurémonos que se hace tarde, y en el camino te iré contando algo. –
Marina, obedeció a la mujer, que inquieta se sentó a esperarla, mientras ella cambiaba a su hijo y le abrigaba para salir sin rumbo fijo, sólo confiaba en el buen juicio de la mejor amiga de su madre. El llegar al hogar materno fue uno, y dos el salir en compañía de su mamá casi de inmediato, y las tres mujeres caminando rápido turnándose para cargar al bebé, se dirigieron a la Iglesia Catedral de Rancagua, que distaba de unas 15 cuadras atravesando la línea del ferrocarril, y siguiendo por la avenida principal que les llevaría a la Plaza de los Héroes.
Cuando entraron a la iglesia, no había gentes, que indicaran nada especial, uno que otro creyente rezando, pero entraban y salían sin más.
Las tres mujeres se quedaron tras la gran puerta de madera de la entrada principal y la mampara de vidrio que estaba abierta de par en par. Momentos después, se escuchó la llegada de victorias que traían gentes que traían guitarras y venían cantando melodías que indicaban una gran fiesta. Marina comenzó a alterarse y quería irse, no entendiendo qué debía ver, pero Zulema le pidió que no se moviera que ya todo terminaría y saldría de su inquietud. Ella arregló su capucha de la negra capa que la cubría entera, dejando al descubierto su erguido moño negro que rápidamente cubrió con una mantilla por respeto al santo lugar donde se encontraba y haciendo una genuflexión hacia el altar y persignándose, pidió a Dios fortaleza para lo que sucedería.
Cuando el grupo de personas que llegó en las victorias se ordenó para ingresar al templo, notó la transformación en la cara de su madre, y ése cambio la alarmó, no dándose cuenta de quiénes avanzaban al principio por la nave principal hacia el altar.
Cuando vio un grupo de gentes, no encontró conocidos y su mirada se dirigió a la novia, a quién tampoco conocía e interrogando a doña Zulema le dio a entender su malestar.
-¿Me puede decir, qué vine a hacer aquí? –
-Vengan – dijo Zulema, avanzando por el pasillo izquierdo hacia el altar…fue tan rápido que llegaron juntos con la madrina que llevaba al elegante novio para esperar a su prometida junto al sacerdote.
Sus ojos se clavaron en la espalda del novio, debió afirmarse para no caer y debió sentarse para poder resistir, su amado Joel estaba allí, de elegante traje de novio, a punto de convertirse en bígamo. Su madre comenzó a llorar en silencio, casi al borde del desmayo y la rabia, pero no se movió, solo parecía que estaba rezando.
Cuando los novios tomaron ubicación junto al sacerdote, comenzó la ceremonia de los esponsales y Marina que aún no daba crédito a lo que estaba ocurriendo, quiso esperar cuando el sacerdote nombrara a los novios para saber quién era la mujer que le robaba a su marido y padre de su hijo. A medida que el cura hablaba, ella tomaba fuerzas y cuando escuchó:
-María Soledad Hurtado Benítez, ¿aceptas por esposo a Joel Eliezer Guajardo Robles, como tu lejítimo esposo y… - después cuando preguntó el sacerdote:
- Joel Eliezer Guajardo Robles ¿aceptas…- Habiendo aceptado los contrayentes, el sacerdote pregunta a los presentes:
- Si entre los presentes existe alguien que se oponga a que ésta ceremonia, hable ahora o, calle para siempre. –
- Yo … - Retumbó la voz de Marina… - Todas las mirada se volvieron hacia ella y ante la cara de triste sorpresa de la hermosa novia, ella avanzó hacia el sacerdote con su hijo en brazos y dijo:
_ ¡Este hombre es mi esposo y es el padre de mi hijo! Hace 3 años nos casamos en esta misma iglesia. –
Todo fue un tumulto, familiares de la novia se fueron sobre ella para insultarla y tratarla de loca…pero cuando el sacerdote quiso interrogar al Joel, éste había desaparecido y nadie logró ubicarlo. Finalmente, ante los sollozos de las mujeres, doña Lourdes se quedó en la primera banca, llorando y buscando consuelo en el hombro de su amiga Zulema. Marina, fue con el sacerdote a la sacristía y logró demostrarle que efectivamente ella era una víctima de un cuasi bígamo. Todo aclarado y los padres de la frustrada novia se retiraron…avergonzados.
El sacerdote en su intento de consolar y orientar a tan joven y desdichada mujer, se sorprendió de escuchar de sus labios la frase que sonó a sentencia:
- Lloraré Padre, lloraré mucho, hoy y mañana, un año quizás, pero desde éste momento Yo soy una viuda, mi esposo acaba de morir ante mis ojos, es un dolor muy grande verle como verdaderamente es…no puedo aún reconocer en el esposo que salió ayer de nuestro hogar, con el hombre que vi hoy, … pero para mí ha muerto… y ahora regreso al hogar de mis padres y criaré a mi hijo como una viuda. –
El sacerdote conciente de que el dolor estaba hablando por la boca de Marina, le instó a pedir ayuda a Dios, para ordenar sus ideas y pensara con más calma el rumbo que debía tomar su vida, ya que su hijo necesitaba a su padre.
Volvieron las tres mujeres y el niño al hogar de la familia Mardones Ruiz y sin decir una sola palabra a los intrigados integrantes del hogar. Doña Lourdes entregó a su hija la llave del dormitorio que ocuparía de ahora en adelante.
El tiempo fue pasando, Marina vestía de riguroso luto, nunca volvió al que fuera su hogar, ni a buscar las ropas de su hijo, nunca más supo qué fue de Joel Guajardo ni hasta el día de su muerte.
Pasaron los años, falleciendo su padre, ella tomó la obligación de trabajar en el molino para pagar la ocupación de la casa y junto a sus hermanos logró mantener de buena situación a su familia. Ya doña Lourdes no estaba en edad de continuar con el trabajo de lavado y sólo se dedicaba a la cocina, el resto de las tareas cotidianas, estaba a cargo de las mujeres más jóvenes de la casa.
Siguió pasando el tiempo y su hijo creciendo, hasta que llegó a la edad de estudiar una profesión y lo hizo en el Instituto Comercial de Rancagua, a esta fecha ya también había fallecido su madre y ella quedó como la Matriarca de la familia, donde todos le consultaban acerca de las decisiones que debían tomar.
Cuando finalmente su hijo se tituló de Contador General emigró a Santiago y volvía los fines de semana hasta que al sentirse en condiciones de bienestar en la capital llevó a s u madre a vivir con él.
Este cambio afectó a la familia, ya que nadie tenía el respeto que ella inspiraba ni mantenía en igual orden la casa…
Su vida en la capital fue de tranquilidad hasta que su hijo formó su propia familia y le dio 3 nietos, cuya madre es una paramédico, que nunca fue de su agrado.
Finalmente Marina al cumplir los 85 años su alma encontró descanso y un ataque de asma puso fin a sus días, como una viuda que nunca averiguó si alguna vez verdaderamente lo fue, nunca abandonó el luto que usara desde el día que su amor, fue desterrado de su corazón.


ISEL BOLAÑOS
26.12.2007.